Acerca del Concepto de Escena y los Bordes Estéticos de la Electrónica en Chile

No podemos fijar un punto exacto donde decir cuando comienza la música electrónica en Chile, pues para ello necesitaríamos tener un contorno muy estricto del estilo y modo de crear, lo cual en la practica es tan variado como los trabajos de J. Vicente Asuar, Electrodomésticos, Los prisioneros, los primeros demos de La Ley con Shia Arbulú, etc. Pero sí resulta indiscutible la explosión masiva que emergió hacia finales de los noventa con el fenómeno rave, el colectivo Euphoria y el asentamiento indeleble de la idea “Electrónica = Djs”. Fue todo un trabajo de gran valor que se hizo por parte de un grupo de Djs, músicos, productores, disquerías y un publico muy muy variado que asistía a esos eventos. También nacieron locales como Casa Club o Planet donde sonaba exclusivamente música Techno, Drum & Bass, Psytrance y sus variedades.

Me interesa en esta ocasión citar esos momentos por un tema ético, estético y visual. La cultura electrónica que floreció para nuestro país en las raves del Parque Almagro, Pza. de la Constitución, Parque O’higgins, etc. tenia principalmente un lenguaje visual claro, muy acido, colores fuertes, telas elasticadas, ropa semi deportiva, mucho space, sci-fi, y retrofuturismo. Todo esto a su vez se mezclaba con los demás estilos pre-existentes que se arrimaron al movimiento dejándose llevar por el trance del beat y los sonidos del decibel sintético. Llegaban a las fiestas del Techno Trance, góticos, brit pop, indie, post-rock, hippies, punks, metaleros, todos tenían lugar y eran recibidos en el espacio tribal abierto por la potencia de una gran amplificación y las ganas sociales de tripiarse una buena tarde estimulando tus sentidos. Muchos acababan mojados, bañándose en las piletas de los parques o bailando en el lodo con o sin ropa sin importarles nada.

Todo esto conllevo a que pudieran sentar una verdadera escena electrónica, con tiendas, disquerías, programas radiales, y un publico, que para mí es importante, muy diverso. Algunas disco como Blondie dejaron desde ese momento pistas fijas y djs residentes de música Techno, pues a nivel popular ya en el año 2000 eran miles de personas las que necesitaban físicamente estos espacios de expansión mental, física y sensitiva. Colores fuertes, sci-fi, peinados espaciales, afiches y flyers llenos de color estimulando a dejarte llevar a la hermosa comunión de tecnología, naturaleza y psicoactividad.

Y estoy mencionando todo esto para hacer una critica a nuestro concepto de “escena”, pues como la palabra misma lo dice una escena es algo visual, algo que incluye lenguajes visuales, códigos, signos, modos con los cuales comunicarse y expresar lo que sientes y sobre todo poder compartirlo hacia fuera sin temor, con ganas de mostrar que eres así, distinto y que hay personas que aunque sean pocas son con las cuales puedes pasarlo bien y crear subcultura en base a tus diferencias. Pero siento que actualmente la cultura electrónica no tiene un lenguaje visual, estético, ni postura ética que le permita ni siquiera identificarse consigo misma. Quienes la cultivan a simple vista en nada se distinguen de cualquier ciudadano gris, que podrían estar conversando de números de modelos de maquinas, de autos o sintetizadores full equipo. Hay una fuerte tendencia conservadora a no mostrarse mucho, a bajar el moño, a bajar el perfil, a celebrar pa´dentro con un vodka tónica o algún estimulante, pero sin que se note. Debemos reconocer de igual modo el fuerte impacto corporativo sobre el mundo de la electrónica, los auspiciadores están definiendo patrones estéticos en la fiestas, patrones que conllevan cierta forma de ser, cierto consumidor conservador que empieza a hacer ingreso al espacio de la electrónica, situación no menor. Consideremos también cuantos eventos son auspiciados y montados escenográfica o publicitariamente por marcas de alcohol o bebidas energéticas. Por otra parte, siento que recién en el cruce con elementos de disidencia sexual la electrónica a estado refrescando su lenguaje visual y su postura ética frente al espacio publico. Ya que la mayoría de sus productores, solo se han preocupado del sonido, lo han hecho bien, suenan muy bien, pero la música no es solo sonido, sino bastaría con ser ingeniero, música es convivencia, es postura, es cultura o contracultura, dependiendo del ángulo, y siempre necesitamos además de los oídos, el contacto visual, que es también el que nos permite reconocernos, mirarnos a los ojos, decir hola, saludarnos, reconocernos como lo que somos, una tribu electrónica que hace saltar los decibeles cada fin de semana para reunirnos a combatir el sistema exorcizando de nuestros cuerpos durante el baile la invasión de hábitos ajenos que no nos dejan oír ni ver la belleza extrema de lo que es y significa realmente una fiesta, las luces, el sonido, las personas, sus lenguajes estéticos.

La fiesta es nuestra raíz primitiva, bailamos junto al fuego al ritmo de un tambor en 120bpm, con los cuerpos pintados de colores fuertes, plumas en el pelo, semidesnudos o bailando en un club, con un sistema de sonido de alta fidelidad. Somos los mismos, el mismo cuerpo de la tierra que se mueve para sentirse a si misma y gozar de su propia fuerza, refrescando la percepción de sus colores y sonidos cada fin de semana.

Por: IOVI