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  • Daniel Klauser

Andrea Paz: «hacer arte es una de las formas más sensatas de hacer política y cuestionar la realidad

El sello Disco Pato Carlos lanza un nuevo compilado donde los nombres más conocidos dentro del circuito asociado a Club Sauna se instalan bajo una compilación que incluye diez cortes producidos por artistas como Ana Helder, Aristidez, Andrea Paz, Valesuchi, Carisma, Los Mekanikos, entre otros.


Conversamos con Andrea Paz sobre este nuevo compilado y sobre su percepción acerca de la escena techno, que hoy en día se ha tomado las noches santiaguinas ofreciendo una cartelera variada de diferentes fiestas y tocatas.


En una noche típica noche santiaguina podrás encontrar un numero suficiente de fiestas para ir a bailar techno, este fenómeno se produce gracias a la difusión que algunas fiestas como Club Sauna, vienen realizando hace años bajo la aguerrida y burocrática política chilena.


Desde que comenzaron las fiestas Club Sauna a la fecha, ¿cómo ha sido la evolución de la audiencia o público a nivel local?


Hay un salto cuántico, al analizarlo queda en evidencia la velocidad en que se expresa la vida y sus cambios. No solo hay un incremento en la cantidad de público sino en la madurez e interés de un público cada vez más exigente y dispuesto a experimentar nuevos sonidos y aventurarse a nuevas locaciones y experiencias.


Y a nivel Latinoamericano, ¿qué esta pasando en este lado del mundo respecto al techno y a la cultura de fiestas underground?


A mi parecer lo que está ocurriendo es reactivo a la historia de Latinoamérica y sus pueblos, una especie de reacción artístico- espiritual. Cuando las personas son reprimidas la reacción natural es una acumulación de energía creativa, intención de comunicar, de discutir y hacer arte, que a mi modo es una de las formas más sublimes y sensatas de hacer política y cuestionar la realidad. El techno u otros estilos que están sonando en este momento son la manifestación de esas fuerzas, y la identidad de esos sonidos está en esa búsqueda particular.


Tu historia con el arte comienza gracias a tu contacto con el mundo del teatro, ¿qué semejanzas vez a la hora de producir una fiesta o compartir música a nivel masivo?


Las semejanzas son muchas. Por ejemplo, las exigencias y profesionalismo que cualquier “obra de arte” requiere para “ser”: a mayor calidad en el trabajo y en la energía que depositas en un proyecto, mejores son los resultados, y mejores no en la escala de medición capitalista sino en cuanto a tus objetivos artísticos. La obsesión y locura detrás de una idea también son componentes importantes para mi y considero que son transversales en cualquiera de las artes. Somos parte de una generación que comprende que todo está en movimiento, no andamos en busca de consolidar un bloque definido donde podremos habitar y sentir que “lo logramos”, sino que nuestro fin es la búsqueda, la experimentación y la vinculación con otros.


Ahora que el techno es un nuevo género de moda y apetecible para grandes marcas ¿cuál es la postura que tomas frente a este surgimiento comercial?


Me cae bien el techno, una parte de mi se identifica en él, pero me siento muy nómade de la música. Creo que el alma entiende la música como música, no entiende de etiquetas, trascender las etiquetas es una forma de pensamiento. También soy tolerante con la gente que no es así, por que también he sido absorbida por ondas o estilos en determinados momentos (risas). Sin embargo, hoy día me veo desde afuera así… más nómade. En cuanto a lo comercial y las modas, intento no pensar en eso, finalmente el capitalismo es eso: mercantilizar todo lo que se cruce por delante, y yo no seré quien haga que esto deje de ocurrir. Hoy es un estilo de moda, mañana será otro, pienso que es mejor poner la mente y las ideas a disposición de crear lo que sí nos hace sentido, inventar la realidad como la queremos.

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